Entrevista a Judas Priest sobre su método de composición

Preguntar a cualquier amante del heavy metal sobre que grupo creen que es uno de los abuelos del género, y la mayoría os pondrán entre los primeros de la lista a Judas Priest. Son una de las bandas con más años en activo a sus espaldas, y la prueba de ello, es que acaban de sacar su disco número 17, titulado Redeemer of Souls.

Desde sus inicios en 1974, con el disco Rocka Rolla, han estado en la cresta de la ola del metal con trabajos como el British Steel, de 1980 o el Painkiller de 1990. Temas que se han convertido en auténticos himnos como Breaking the law y Living after midninght lo avalan. Su sonido junto al cuero negro carcterístico en sus atuendos, han sido señas de identidad permanentes.

En una entrevista para Songfacts, en el Sony Tower, en Nueva York, Glenn Tipton (guitarra), Rob Halford (voz) y Richie Faulkner (guitarra), hablaron sobre sus métodos a la hora de componer sus canciones, que tanto éxito les han dado.

Songfacts (SF): ¿Como es el trabajo de Judas Priest a la hora de componer las letras?

Glenn Tipton (GT): puede ser de cualquier manera. Lo que normalmente hacemos es tomar un montón de ideas, juntarnos, mezclarlas en una olla todas juntas, y esperar a ver que sale. Cuando las luces de la habitación se encienden, es que tenemos algo. Generalmente terminamos con una buena canción, así.

Es algo excitante con Judas Priest, porque vas a una sesión de estas sin tener nada concreto, y vuelves con las manos llenas. Puede ser un riff de guitarra que se me ocurre de casualidad, o una linea vocal, o un título, o lo que sea. Y de repente, la canción comienza a tomar forma. Es increible como sucede esto. Como si fuera un puzzle, todo parece encajar.

Rob Halford (RH): comienzas el día sin tener nada, y lo terminas con algo que va a estar dando vueltas por ahí más tiempo del que me queda de vida. Lo más asombroso de pertenecer a una banda de música, creo, es el proceso creativo, y ver lo que consigues con ello.

Algunos días, no tienes nada. Algunas semanas, estás en blanco. Pero en general, cuando nos juntamos, salta la chispa adecuada, y con ella ya tienes una referencia con la que volver al día siguiente y trabajar.

No puuedes darte prisa componiendo música, porque sino el resultado no tendrá mucho sentido. Algunas canciones salen de una forma tremendamente simple, pero otros, necesitan mucho trabajo, pensar mucho en cada parte de las mismas, especialmente cuando tienes cientos y cientos de otras canciones en la cabeza, o incluso en el repertorio. Tratas siempre de mejorar, en ese aspecto, y no es fácil. Sobre todo tras 40 años dedicados a esto.

SF: Me imagino. Richie y Glenn, ¿como hacéis con el tema de las dos guitarras?

Richie Faulkner (RF): bueno, apareces con una idea, y algunas de las veces salen pidiendo agritos una armonía que la acompañe.

Es Judas Priest, así que la tarea que tienes, como guitarrista, y como fan de la propia banda, hace que las cosas sucedan de cierta manera. Algunas veces, a esa armonía le cuesta salir. Otras, llegas al estudio con cuatro notas, y tanto Glenn como yo, lo escuchamos, y decimos “esa es la idea”. Y luego aparece otro, dando alguna nueva aportación. Y poco a poco vamos construyendo la composición.

GT: Sí, creo que es algo que trabaja por sí solo. A veces no necesitas decir nada, es como si existiera un sexto sentido. “Esto sonará tras este parón” o “esto será la melodía principal”, o “tú toca esto, Richie, y yo tocaré esto otro”. Si tuviéramos sudar la gota gorada  para sacar cosas así, uno con el otro, entonces es que no seríamos idóneos para compaginar nuestro trabajo en el grupo. Así que, el hecho de que salgan las cosas casi solas, quiere decir que pensamos en la misma dirección, y eso es algo muy importante.

RH: y lo intentas todo, si estás en una banda. Si alguien tiene una idea, y le dices “has probado a hacer esto otro”, y te contesta que eso no le gusta. ¿Como puedes decirlo, si no lo has probado? Tienes que experimentar con todo, para agotar las posibilidades.

Entre nosotros, nunca hemos tenido miedo de hablar las cosas con plena sinceridad. Decimos lo que pensamos sobre el material del otro, y si al final no se puede aprovechar, o se aprovecha la mitad nada más, pues lo dejas, o lo guardas en tu archivo personal, a la espera de que quizá más adelante se pueda retomar. Como músicos, hay que probarlo todo. Las posibilidades son infinitas.

SF: una de mis canciones favoritas de siempre, de Judas Priest, es >Dissident aggressor. ¿Cómo llegásteis a ese título?

RH: trata sobre el Muro de Berlín, en 1970, o por ahí. No podía dormir, así que salí a dar un paseo. Me acerqué al muro, y subí a una especie de mirador que tenía. Era noviembre, hacía un frío de mil demonios, y estaba mirando desde el lado oeste de Berlín, que es el que estaba iluminado por los pubs y todo eso. Y el lado este parecía muerto. No había luces, y estaban aquellos tipos rusos, mirándome con sus prismáticos. Esa fue la semilla para la canción. “Sé quien soy, soy Berlin”.

SF: ¿Y qué opináis de la versión que hizo de ese tema Slayer, gracias a la cual se dió a conocer a mucha más gente?

RH: es lo mejor del mundo, cuando ves que otra gran banda hace un tributo de una canción tuya. Halestorm lo hizo también. Es una sensación muy buena. Gratificante.

Más ideas para componer música

Encontré este artículo sobre composición musical, y como está en inglés, y como esto es una página de traducciones, y como trata sobre música, os lo traduzco por si os puede interesar. Ya había escrito otra entrada sobre el mismo tema, pero como se trata de algo bastante subjetivo y abierto a muchas ideas, nunca está mal aportar nuevas cosas. Por cierto, en el artículo original, dice 5 trucos, y yo lo he dejado en 4. El motivo es porque los dos últimos me parecían iguales, y los he fusionado.

 

Vale, sabes tocar la guitarra. Has estado practicando, mucho, o tal vez poco, pero consideras que es lo suficiente como para intentar dar el salto a la composición. Existen varios caminos para ello, unos más difíciles que otros. Hay músicos a los que les resulta más fácil, y otros que encuentran un verdadero muro a la hora de enfrentarse a esta tarea, pero creo que podríamos resumirla en 4 pasos básicos en los que es obligatorio pensar antes de empezar:

  1. ¡Sé creativo! Intenta hacer algo diferente al resto. Con ello abrirás una ventana a un montón de oportunidades para ti mismo. No solo desarrollarás rápidamente tu propio estilo, sino que además mejorarás tu oído. Si estás en un escenario, en una fiesta con unos amigos, en un local de ensayo o por tu cuenta en casa, pronto comenzarás a divertirte tú mismo añadiendo tu propio toque personal, no solo a tus propias composiciones, sino también a las versiones que puedas tocar. No debes tener miedo de ningún género musical. La gente suele tener uno o varios favoritos, en base a los cuales girará todo lo que se les ocurra. Pero eso no deja de ser una limitación que terminará por hacer repetitivo su estilo. En la variedad está el gusto. No tengas miedo de hacer mezclas de varios géneros diferentes. Además, es buena idea mezclar también distintas técnicas a la hora de tocar la guitarra.
  2. Graba tus ideas. Esto es algo importante. Seguro que más de una vez se os ha ocurrido algo que sonaba genial, y al cabo de unas horas, a pesar de haber estado pensando en ello efusivamente, para memorizarlo, cuando tratáis de plasmarlo en la guitarra o el instrumento que vayáis a utilizar, no suene igual, porque se os habrá olvidado ciertas partes que lo hacían especial. Una grabadora portátil o el mismo móvil, tarareando en ella, si hace falta, os puede ser muy útil. Lo mejor de todo es escribir la composición, ya sea con el método clásico, lápiz y papel, y escribir la partitura, o con herramientas de software, tipo Guitar Pro o algo parecido. Aun así, puede que después esa idea la desestiméis, pero quedará guardada, y quien sabe si meses o años después la volvéis a encontrar, y ya os convenza más.
  3. Escribe cuanto más, mejor. No pares. Conseguirás elaborar toda una librería personal de composiciones con las que luego poder trabajar en estudio o en directo. Es una forma muy efectiva no solo de mantenerte activo, sino de progresar e ir mejorando. Las primeras que hagas, quizá no suenen muy perfeccionadas, pero con el paso del tiempo, saldrán cosas mejores.
  4. Disfruta de lo que haces. Si tienes pasión por la música, y quieres comenzar a crear la tuya propia, debes tener claro que ello implica esfuerzo y trabajo. Unas te costará más que otras, tanto sacar la idea principal, como luego arreglarlas para ir dándoles forma, pero es algo con lo que debes estar a gusto, porque el resultado será un reflejo de ello. No te des por vencido si te quedas atascado en una parte que es complicada de la composición. Déjala para más tarde,  y quizá cuando vuelvas luego, haya aparecido la chispa necesaria para completarla.

Y sobre todo, finalmente, piérdete en la propia música. Es el único lugar donde disfrutarás estando perdido.

Fuente: Ultimate-guitar.com

 

24 trucos para escribir la letra de una canción

El proceso de escribir letras, quizá más que otras disciplinas de la música, es muy personal. Cada uno tiene diferentes maneras, y lo que funciona bien para uno, no necesariamente tendrá que funcionar para otro. Algunos pueden escribir una canción entera en cinco minutos, y a otros les puede llevar meses.

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Independientemente de como escribas, y de tu estilo, he juntado varios puntos que creemos pueden ayudarte. Algunos son reglas fundamentales, y otros simples ideas que podrán aumentar tu creatividad. Lo más importante a recordar es que, como otros tipos de arte, no se tiene porqué afirmar que algo esté mal o bien tajantemente. Experimenta con estas ideas, trucos, los que te gusten, y los que no, pero recuerda que a veces las reglas están para romperlas.

  1. Práctica. Como otros procesos de creación musical, la práctica mejora la habilidad.
  2. No te sientas frustrado si tras el primer borrador, no sale todo bien. Muchos escritores reescriben las letras docenas de veces antes de pasar a grabarlas.
  3. Perseverancia. Más a menudo de lo normal, las canciones no salen por que sí, sino que se van remodelando poco a poco. No esperes que te salga a la primera. La mayoría de las veces, lleva tiempo y trabajo.
  4. Si no sabes como expresar algo en particular en una línea, sáltate esa parte y continúa con el resto. Puedes volver a ello después, y así no perderás tiempo peleándote con una parte, que podría incluso ser insignificante en el contexto general de la letra.
  5. Trata de tener una idea clara sobre el tema principal de la letra. Podrías resumirlo en una sola línea.
  6. Estudia otras canciones. Busca las diferencias entre otras letras que te gustan y las tuyas propias, y aplica técnicas líricas que puedas aprender de ellas.
  7. Asegúrate de que la letra tenga una estructura y progresión clara. Esto es particularmente importante en canciones con letras muy narrativas (del tipo de las que cuentan una historia, por ejemplo). Un examen rápido, por ejemplo, es leer la letra de principio a final, preguntándote a ti mismo por su sentido global.
  8. Usa un contexto. Añadir una historia de fondo para explicar una situación (por ejemplo) puede dar interés, y cambiar el significado general de la letra que venga a continuación.
  9. Usa la perspectiva. Por ejemplo, un truco de composición clásica, es describir un evento en la primera estrofa, y añadirle perspectiva describiendo como ha afectado o te ha hecho sentir en la segunda estrofa. Otro punto de vista puede añadir un giro interesante también.
  10. Los estribillos requieren un enfoque distinto al de las estrofas, especialmente si tu estilo es el Pop. Suelen necesitar ser más “planos” y fáciles de recordar. Un truco frecuente es escribir los “preliminares” de algo en la estrofa y el resultado “emocional” en el estribillo.
  11. Experimenta con el ritmo en una línea del texto, pudiendo ser independiente del “otro” ritmo general de la canción, encajando perfectamente.
  12. Uso de luces y sombras. El contraste entre la felicidad y la tristeza en la letra, puede ser un arma poderosa. El contexto lo es todo: un estribillo divertido tras unos versos tristes y apagados, harán que sea más edificante.
  13. No abuses de los adjetivos y de las descripciones. Aun siendo importantes, un exceso de esto hará que la letra sea menos concisa.
  14. No te creas que tirando de imaginación vas a hacer que salga todo más “artístico”. Úsala con moderación, para provocar emociones y estados de ánimos.
  15. Ten cuidado cuando utilices emociones abstractas, como por ejemplo, “quiero sentirme libre”. Las emociones complejas suelen ser difíciles de describir. Es mejor, y más efectivo sustituirlas por algo más simple.
  16. Experimenta con la tensión. Es interesante escribir sobre el pasado, presente y futuro, pero todo en una misma canción.
  17. Sé claro. Recuerda que los oyentes pueden perderse alguna que otra palabra de la letra, o línea entera. No hagas que de una pequeña porción de texto dependa todo el contexto de la letra.
  18. Experimenta con la actitud. Las canciones pueden ser arrogantes, esperanzadoras, sombrías, agresivas, etc. Una sequía creativa en el autor puede ser solucionada radicalmente cambiando la perspectiva de la letra. No tienes por qué cambiar tu estilo, pero experimentar algo nuevo tampoco es malo.
  19. Experimenta con los pronombres. No tienes porqué utilizar exclusivamente el “yo” o “tu”, por ejemplo. Letras con pronombres en plural como “nosotros” o “ellos”, dan un aspecto diferente a la canción. También es cierto que hay que evitar abusar de ellos, ya que puede resultar confuso.
  20. No uses demasiadas palabras. Una línea llena de ellas, donde claramente no encajan todas juntas, pueden reducir el impacto de las mismas en el oyente. Es más acertado reescribir la línea completa que andar jugando al Tetris con las palabras para que encajen.
  21. Ten en cuenta el sonido de las palabras. Es específico de ellas, y esto hace que puedan resaltar más cuando son cantadas en vez de habladas. Escógelas en función de su sonido, para que encajen en cada parte de la canción.
  22. Sé cauto cuando uses un lenguaje “claro” o excesivamente elaborado. Estas palabras pueden sonar adecuadas sobre un papel, pero no así en una canción. Además, corres el riesgo de confundir a la audiencia, sin que entiendan lo que dices.
  23. Considera el esquema rítmico, si es que lo hay. Es importante recordar que si tu canción es pegadiza, no será como resultado exclusivo de la melodía, sino también de la letra, y especialmente del esquema rítmico.
  24. Si es posible, evita escribir líneas “embutidas” a la fuerza en el contexto para que el ritmo encaje. Es mejor que cada línea cuente en cada estrofa de forma natural, y no como un relleno.

Fuente: Musicradar

5 trucos para la composición musical

Componer una canción, es una tarea bastante peliaguda. Al menos, si la quieres hacer “bien”. Realmente, no hay un método bueno y otro malo, sino infinitas maneras de afrontar la tarea. Muchos escritores, a la hora de ponerse manos a la obra, deciden utilizar el mismo método que anteriormente usaron. Si antes funcionó, ¿por qué no otra vez?. Pero la mayoría de los casos, da como resultado un trabajo muy parecido al anterior. Una estructura de los versos similar, o un ritmo igual, variando únicamente ciertos acordes. Esto puede llegar a ser frustrante, e incluso provocar el bloqueo del artista. Un compositor habilidoso, podrá cambiar de forma aleatoria cada vez ciertos parámetros a tener en cuenta a la hora de hacer su trabajo, sin perder, eso si, los rasgos característicos que definen su estilo personal.

Básicamente, hay cinco detalles que usualmente pasan desapercibidos:

Cambiar el orden a la hora de escribir las canciones

¿Qué es lo que haces normalmente? Te sientas con tu guitarra, o el instrumento que sea, y te pones a tocar hasta dar con esa progresión de acordes que te gusta. Quizá escribes la letra primero y luego añades la música, o a la inversa. Sea como sea, siempre estarás utilizando los medios posibles de forma parecida, haciendo que el trabajo sea repetitivo.

Si analizamos la estructura de una canción, la podremos dividir en 5 partes fundamentales:

 

–          Armonía.

–          Melodía.

–          Letra.

–          Ritmo.

–          Estructura.

La próxima vez que te sientes a escribir una canción, escoge una de estas partes, que no haya sido la misma con la que hayas empezado la vez anterior. Seguro que mucha gente no utiliza la estructura como primer paso, dando por supuesto que esta va saliendo sola, a medida que escribes la letra, o buscas los acordes. Pues no, trata de hacerlo empezando por ella, verás como el resultado es notable.

Cambiar la estructura

Son demasiadas las veces en las que la estructura es del tipo Verso-Estribillo-Verso-Estribillo-Puente-Estribillo, o cosas similares. Y sí, muchas veces esto ha funcionado, pero no significa que sea el patrón que haya que usar siempre. Piensa en ello. Experimenta con diferentes estructuras, y busca la que mejor te encaje en cada momento. Preguntándote primero, pensando con detenimiento qué es lo que quieres, busca la estructura que más se parezca a ello, y verás como el resultado es más interesante.

Escribe sobre temáticas diferentes

Casi todo el mundo ha escrito canciones de amor alguna vez. Y puedes seguir haciéndolo, por supuesto. Pero que no sea porque en tu cabeza esté la idea, otra vez, de que “si antes funcionó, por qué no repetirlo”. Busca la originalidad. Demasiadas canciones sobre temas demasiado repetidos, lleva a canciones muy parecidas unas de otras. Hay canciones que están escritas de forma tan inteligente, que es difícil adivinar cual es su verdadero sentido. Esto hace que la gente se forme su propia interpretación de la misma, dándole al final más importancia.

Cambia la instrumentación, el timbre de la melodía

Un Do en una guitarra y un Do en un piano, no suenan igual. Esto es debido al timbre del sonido. Cuando escribes una canción, escoge cuidadosamente los instrumentos cuyo timbre quieras utilizar, de acuerdo con el tipo de música. ¿Quieres escribir un tema punk, con una letra crítica hacia el Gobierno? Pues evidentemente, una instrumentación tipo orquesta sinfónica, no iría muy acorde. A eso me refiero. Y quiero decir con esto que no te debes ceñir exclusivamente a tu estilo musical habitual, pero tampoco que debas dejarlo de lado y dedicarte a otro totalmente opuesto. Si te gusta el punk-rock, no tendría lógica que por buscar cosas nuevas, te metieses de lleno en el reagge, por ejemplo. Pero, sin ser tan radical, ten en cuenta que en la variedad está el gusto. Y lo más importante de todo, es que no te dejes llevar, a la hora de componer, por el instrumento que mejor domines, y lo hagas todo pensando en él, limitando así tu habilidad compositiva. Escribir una canción e interpretarla, son cosas diferentes.

Usa diferentes posiciones en los acordes

En muchos instrumentos, se puede tocar un mismo acorde en varias posiciones diferentes, haciendo que el sonido sea más alto o más bajo. Puedes llegar a un punto en el que siempre estés utilizando la misma progresión de acordes en todas tus composiciones. Para hacer que suenen diferentes, trata de cambiar esa posición de los acordes. Aprendiendo ciertos conceptos básicos de teoría musical, podrás lograr esto sin problemas, incluso con nuevas afinaciones del instrumento.

Estas son tan solo cinco formas de hacer que tus canciones suenen más diferentes unas de otras. Combínalas, junto con otras más que existen, y tendrás infinitas posibilidades.

fuente: ultimate-guitar.com